¡Quemar las bragas!

Todos se han enfrentado en algún momento de su vida a la dificultad de traducir una expresión idiomática, un proverbio, una broma. Frente a este gran momento de soledad, el traductor puede ayudarle. Así, podrá decirle que en Bélgica, cuando se va a una quemadura de bragas, está asistiendo a una despedida de soltera, que en Canadá no todas las jóvenes son rubias (blonde), que el término «rubia» (blonde) se refiere en este país a una novia. En Portugal, la novia no se llama «amiga» sino «namorada», porque la amiga no es la novia oficial, sino la amante, que la «menina» en Portugal, «mademoiselle» en francés, se convierte en una prostituta en Brasil.

En la interpretación esto es menos importante, porque no traducimos palabras, sino un conjunto de palabras, una idea.

Sin embargo, tanto la traducción como la interpretación requieren un gran conocimiento del contexto, de la historia, de la cultura y, por supuesto, del vocablo. Más aún cuando se trata de expresiones idiomáticas si queremos transmitir emociones como la ironía, el sarcasmo, etc.

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